Historia de la aguja de coser

25.09.2021

Una aguja es un filamento de metal, cobre u otro material duro, de tamaño relativamente pequeño, generalmente recto, afilado en un extremo y con el otro acabado en un ojo o asa para insertar un hilo. Es empleado desde tiempos prehistóricos para coser.

La aguja de coser tiene una antigüedad confirmada de como mínimo 40.000 años, pero podría tener una antigüedad de más de 60.000 puesto que una pequeña punta de hueso esculpido durante el Paleolítico medio del continente africano podría corresponder a la punta de una aguja de coser. La punta fue encontrada en 2006 en la cueva de Sibudu, en Sudáfrica, y ha sido fechada en una antigüedad de más de 61.000 años. No se ha obtenido todavía la confirmación de que se trate realmente de una aguja de coser. La aguja de coser confirmada más antigua conocida hasta la fecha fue descubierta en el siglo XX por el arqueólogo esloveno Srečko Brodar (1893 - 1987) en la cueva de Potok, situada en el este de las montañas Karavanke, en Eslovenia, y tiene una antigüedad de unos 41.000 años. 

De las Cuevas de Altamira procede uno de los ejemplares más antiguos: una aguja de hueso de ciervo de punta muy aguda horadada en el extremo.

Más tarde, durante el Paleolítico superior, en Europa, las agujas de coser esculpidas en hueso se vuelven habituales en los períodos solutrense (aproximadamente de 22.000 a 17.000 años) y magdaleniense (aprox. de 17.000 a 12.000 años).

Aquellas agujas alcanzaban un alto grado de perfección: hace 20.000 años se cosía en las cavernas prehistóricas del sur de Francia con agujas de hueso que podrían usarse hoy dado el grado de perfeccionamiento alcanzado. Así confeccionó el hombre primitivo las capas y mantos que le protegían del frio. 

Mucho más tarde, con el descubrimiento de los metales, las agujas de coser comenzaron a hacerse primero con cobre, en Anatolia, aproximadamente unos 5.500 años AC, y más tarde con bronce y con hierro.

Los ejemplares de aguja más antiguos conservados son Egipcios y datan de 2.000 AC. Se trata de agujas de hierro que en lugar de tener ojo o agujero contaban con una especie de gancho muy cerrado donde se introducía el hilo.

En Grecia y Roma se fabricaron agujas de los más diversos materiales, desde el hueso o el marfil a la madera, la plata y el oro. Entre las ruinas de termas y templos, de villas y casas a lo largo del Imperio son numerosos los ejemplares de agujas romanas halladas. Procedentes de las antiguas ruinas de la Pompeya del siglo I son algunos ejemplares que apenas difieren de las modernas: agujas de hierro pequeñas, de unos tres centímetros de largo que aparecen junto al canastillo de modista con su dedal y sus botones incluidos.

Se cree que hace unos mil años aproximadamente los chinos, durante la Edad Media, fueron los primeros en utilizar agujas de acero y que los árabes se encargaron de llevar el acero a Europa. Pero la fabricación de la aguja de coser experimentó gran auge y desarrollo en torno al siglo XIV. En Oriente tuvieron fama las agujas de Damasco y Antioquia, y en Occidente las de Toledo obtuvieron tal prestigio que desbancaron a la aguja Alemana de Nuremberg hacia 1370.

En Toledo se fabricó todo tipo de agujas de coser, aguja de ojalar, de costura, de aforrar, de sobrecoser, de zurcir, de embastar, de pegar botones, de fijar galones, de verdugo o vestiduras que las mujeres usaban debajo de la basquiña para ahuecarlas. Todas tenían fama de no romperse e incluso circularon refranes y dichos al respecto: "Aguja Toledana, una no más, y aún se abollará el dedal".

También fue famoso el dedal de bronce árabe español fabricado en Córdoba, Granada y Toledo en forma cilíndrica y gran profusión de adornos. Hubo agujas especiales como la aguja virguera. La virguera requería destreza y pulso firme con la aguja de plata para hacer pasar por virgen a quien no lo era. El virguero salvaba la honra de la mujer soltera que perdía su doncellez.

A partir del XV, la competencia de las agujas de hierro de los Países Bajos empezó a notarse, pero no desbancó el prestigio de la aguja de coser española, que llegó hasta el XVII en que empezó a introducirse en Castilla la aguja extranjera de inferior calidad y más barata. Aquello haría que las agujas de Siria y España, de mayor calidad, fueran sustituidas por agujas alemanas e inglesas.

Ya en 1730 había importantes fabricantes de agujas en Núremberg (Alemania), y durante el reinado de Isabel I de Inglaterra ya había muchos fabricantes de agujas en Inglaterra. Desde la prehistoria hasta el siglo XIX las agujas con ojo (un agujero llamado «hondón») se fabricaban todavía a mano, como en la prehistoria y como en todas las edades anteriores. Las primeras agujas de metal con ojo fabricadas en serie salieron al mercado en 1826, pero no fue hasta 1885 que la maquinaria fue arreglada para estampar bien el ojo en la aguja. Posteriormente se divulgaron las agujas para máquinas de coser, similares a una aguja normal, pero con el ojo en la parte inferior de la aguja.

Fuentes:

Propias y de :

https://curiosfera-historia.com/historia-de-la-aguja-de-coser/

https://es.wikipedia.org/wiki/aguja/.