Historia del hilo

15.11.2021

Se dice que el hilo apareció en el paleolítico superior en forma de cordón creado con fibras vegetales o de la piel de animales que eran cortados en finas tiras y que se utilizaban para cerrar las pieles de los animales que se usaban para cubrir los cuerpos. 

La mayor parte de las fibras textiles, salvo la seda y las fibras sintéticas, no exceden de algunos centímetros de longitud, por lo que es necesario el proceso de hilado. Tiene aproximadamente 30 fibras en cada hilo.

La técnica de hilar se expandió en Egipto, donde eficientemente consiguieron utilizar fibras vegetales o lana animal para la creación de tejidos de elevada calidad y que aún hoy en día se conservan algunos modelos.

En la cultura china se desarrolló la seda como fibra y a partir de aquí pasó a otros paises: India, Persia y Grecia(dónde se consideraría como un artículo de lujo ) y a Roma. La cría de los gusanos de seda llego a España en el s. VIII, en Sicilia y Nápoles en el s.XII y en francia en el s XVII.

La primera ayuda mecánica para el hilado a mano fue el empleo de la rueca, donde una banda o correa se hacía pasar de la rueda al huso. De esta forma, al girar la rueda el huso se movía a mayor velocidad que cuando se hacía con la mano. El primer país en usar la rueca fue la India. Mas tarde en la Edad Media pasó a Europa y se sabe que en el s. XVI se empleaban dos tipos de ruecas: Jersey y Sajonia. A mediados del XVIII el hilado era uno de los principales negocios de Inglaterra; un tejedor llamado Hargreaves ideó un torno de hilar que hacía más de una hilaza a la vez, pero esta era muy gruesa y tosca. Más tarde Ricardo Arkwright patentó una máquina que podía hilar muchas hebras en un mismo tiempo y a su vez cada hebra era hermosa y fuerte. Pero la perfección no se adquirió hasta que Samuel Crompton patentó su mula de hilar.

Y ya en el siglo XVIII el hilado acabó siendo uno de los oficios principales, sobre todo en Inglaterra.

Con el paso del tiempo, la Revolución industrial y la creación de la moda como concepto, impulsaron el sector del textil y con ello la creación de hilos de mayor calidad.

Hoy en día podemos contar con una inmensa variedad de hilos para coser, cada uno con un uso especial para sacar el mayor partido a nuestros proyectos de costura.

Con el uso de nuevos tejidos y maquinarias, se requieren nuevas medidas en cuanto a qué hilo usar para que la prenda final sea resistente a lo largo de los años.

si procede de fibras vegetales como la del algodón no van a tener una resistencia muy elevada. Sin embargo, los que vienen de fibras de animales o sintéticas contienen una consistencia mayor, siendo más fuertes y resistentes. Esto no quiere decir que un hilo sea mejor que otro, dependerá del nivel de acabado que necesites para tu costura.

Hilo genérico: también conocidos como de tergal, son los más utilizados ya que pueden usarse para coser todo tipo de tejidos, tanto a máquina como a mano. Están hechos de poliéster, lo que los hace fuertes, y además ceden un poco, lo que los hace muy manejables, asequibles y fáciles de encontrar en cualquier color. Con este hilo puedes coser cortinas, prendas, etc.

Hilo de hilvanar: está elaborado con algodón, y al no ser tan resistente como los hilos hechos de poliéster, no es aconsejable usarlo para máquinas de coser, pero si para hilvanar a mano, ya que se rompe fácilmente.

Hilo de bordar: normalmente están hechos de algodón, rayón o incluso metalizados. Se presentan en carretes y los hay de diferentes grosores para adecuarse a nuestra labor.

Hilo elástico: Ideal para coser bañadores, ropa deportiva o tejidos como la lycra. Además, es un imprescindible para fruncir costuras con facilidad.

Hilo de nylón o lana en bobina: Es ideal para las remalladoras ya que es un hilo fino y fuerte.

Hilo de torzal: es un hilo fuerte y grueso que sirve para rematar costuras o coser botones, ya que da un poquito de volumen a esa costura. Es muy usado en los dobladillos de los vaqueros o en lonetas.

Hilo de seda: Es ideal para coser tejidos sedosos aunque su precio es más elevado. Es algo resbaladizo a la hora de usarlo, pero otorga un acabado luminoso y decorativo característico, haciéndolo una buena apuesta para prendas de lencería o que requieren un remate decorativo.

Hilo de algodón: lo podemos encontrar hoy en día en un gran surtido de colores, hay varios grosores, pero el más común es el de 50. Podrás usarlo para prendas de algodón, de tejidos naturales, para personas alérgicas, para zurcir, etc.