Historia de la maquina de coser

11.09.2021

En 1755 un alemán llamado Charles Fredrick Wiesenthal patentó un instrumento mecánico que facilitaba la costura. Era algo tan sencillo como una aguja con dos puntas y un ojal en el extremo. Suficiente para ser considerada la primera máquina de coser de la historia.

Treinta y cinco años más tarde, en 1790, un ebanista de origen inglés que respondía al nombre de Thomas Saint, creó una máquina para coser con punto de cadeneta. Éste artilugio era ideal para coser piezas de cuero y velas de barco.

Un poquito más tarde, en 1834, el inventor estadounidense Walter Hunt, creó la primera máquina de puntada cerrada; pero como no la patentó en el momento de su invención, cuando lo intentó más tarde, su petición fue desestimada por abandono. Mientras otro inventor estadounidense, Elias Howe, desarrolló una máquina que tenía los mismos elementos que la de Hunt y  la patentó en 1846. Pese al mal trago, tres años más tarde Hunt pasaría a la historia por inventar el «imperdible».

Lo cierto es que, si analizamos con la lupa de la historia la evolución de la costura, veremos que muchos sastres han pasado a engrosar la lista de inventores a base de incluir pequeñas mejoras en las máquinas existentes, como es el caso de nuestro protagonista de hoy, Isaac Merritt Singer.

          Wisenthal                         Hunt                              Howe                                   Singer

Orson C. Phelps regentaba un taller que fabricaba máquinas de coser bajo licencia de John A. Lerow y reparaba máquinas Lerow y Blodgett. Estando allí, Phelps le pidió a Singer que mirase aquellas máquinas de coser tan difíciles de utilizar y producir. Tras echarle un vistazo, Isaac llegó a la conclusión de que sería más fiable si los movimientos de la lanzadera fuesen en línea recta es decir, de delante a atrás en lugar de circularmente... y lo vio claro. Después de 11 días de trabajo y un coste de 40 dólares, en 1851 Isaac Merritt Singer patentó y desarrolló una máquina que podía coser 900 puntadas por minuto, cifra muy alejada de las 40 puntadas por minuto que podía dar una costurera avezada.

Sus principales características eran: una lanzadera recta obviamente, un brazo en suspensión, una aguja con un ojo en el extremo más cercano a la tela y un prensatelas que sujetaba la tela estirada sobre un apoyo horizontal. Este último detalle facilitaba la costura en cualquier dirección. Por último la máquina era accionada mediante un pedal. Esto fue toda una innovación porque hasta entonces se hacía a mano mediante una simple manivela.

Algunos elementos de este aparato estaban claramente inspirados en la máquina que Elias Howe inventó cuatro años atrás. Éste le denunció y ganó el juicio pero hasta que se celebró, Singer siguió trabajando y desarrollando mejoras como un dispositivo para la tensión del hilo que patentó en 1852.

La cuestión es que bajo el nombre I. M. Singer & Co., Isaac vendía máquinas a 100 dólares la unidad. Su practicidad para la costura y la facilidad con la que se adaptaba al uso doméstico, cimentaron el éxito de la empresa. Sólo dos años después de su invención, Singer abrió una filial, levantó una planta de producción en Nueva York y cambió su denominación empresarial por Singer Manufacturing Company.

Las maquinas de coser de hoy son verdaderas viguerías de la tecnologia, una de ellas es la máquina de coser electrónica más vendida del mercado. La Singer Quantum Sylist 9960 es de las más avanzadas que puedes encontrar en el mercado. Sus 600 tipos de puntada te dan pie a todo tipo de proyectos. Puntadas utilitarias, puntadas flexibles, puntadas decorativas... Largo de puntada modificable hasta los 5 mm y su acho hasta los 7 mm.Hay que sumar sus 13 ojaladores automáticos. 24 posiciones de aguja.Su manejo se lleva a cabo mediante su completa consola LCD, la cual es toda una virguería tecnológica. Con 5 alfabetos y funciones de memoria entre otras.Tiene muchas características bastante interesantes para explicarlas en este resumen.

La Singer Quantum Sylist 9960 tiene un tamaño de 43,5 x 20,5 x 30,5 cm y pesa 10 kg.

Fuentes:

https://www.brandstocker.com/singer-y-el-origen-de-las-maquinas-de-coser/